BIM no es modeling, es MANAGEMENT

Sea cual fuere su naturaleza, tamaño y estructura, unas veces por condicionantes externos y otras por realidades domésticas, la necesidad de cambio está presente en toda Organización.

El simple devenir del tiempo pone de manifiesto la existencia de carencias que impiden el logro de los objetivos perseguidos. Comportamientos autocomplacientes, prácticas obsoletas o la simple vorágine del día a día que impide ver más allá de cada lunes, son los enemigos más frecuentes. Negar esta realidad es una necedad que genera consecuencias desastrosas. Pregunten a los directivos de Kodak qué pasó para que una empresa de más de 130 años de vida, líder indiscutible de su sector, perdiera en el último trimestre del año 2011 más de 200 millones de dólares y , poco tiempo después, en febrero de 2012 solicitara protección de bancarrota ante los tribunales del estado de Nueva York. No supieron cambiar.

El sector AEC no es la excepción a la regla del cambio constante. Su evolución es frenética y la metodología BIM es su más reciente expresión. BIM transforma los procesos de trabajo, las relaciones entre agentes, las competencias profesionales, los roles, las herramientas, los clientes… En esencia, BIM supone cambiar la concepción propia del negocio.

Adaptarnos para competir en el actual sector AEC implica ir más allá de lo que supone el brillante manejo de uno u otro software. Salvar las barreras actuales del mercado aprovechando las ventajas que aporta BIM implica un cambio integral,  con consecuencias en todas y cada una de las áreas del negocio, departamentos y personas que componen la organización.

Hablando de BIM, no solo hablamos de arquitectura, ingeniería, tecnología… Hablando de BIM hablamos esencialmente de como dirigir personas, hablamos de management. Ser consciente de ello es fundamental, ya que lo más difícil de conseguir en los procesos de cambio es la adaptación de mentalidades y pautas de comportamiento consolidadas.  La incertidumbre da miedo. El vértigo que provoca toda novedad dificulta la capacidad de adaptación del ser humano. La resistencia al cambio, muchas veces no del todo consciente, es uno de los obstáculos que tiene que salvar toda Organización que aspire a alcanzar excelentes niveles de servicio. Llevamos mucho tiempo trabajando así y las cosas nos han ido muy bien…

Para que los esfuerzos humanos y económicos no sean baldíos es fundamental la puesta en marcha de un metodológico, riguroso y paciente proceso de implantación de sistemas de trabajo BIM.

Resulta muy pretencioso afirmar que se es poseedor del elixir de la juventud. Todas las organizaciones son diferentes y lo que funciona en una  no lo hace en otra. No existen recetas mágicas. Sin embargo, por la experiencia y los resultados logrados, es posible indicar algunas pautas cuya puesta en práctica ha demostrado que se alcanzan unos niveles de éxito muy notables.

Considerando enseñanzas tan contrastadas como las del profesor John P. Kotter de la Harvard Business School o los estudios del Center for Integrated Facility Engineering (CIFE) de la Stanford University y del Computer Integrated Construction Reserch Program de la Penn State University, entre otros igualmente relevantes, es posible seguir una hoja de ruta que ayude a la Organización a transformarse incorporando BIM en su quehacer ordinario.

El comienzo del proceso para implantar BIM debe pasar necesariamente por un punto extremo, bien real, bien creado artificialmente, que justifique declarar el fin de una etapa y promulgar la urgencia de dirigir el destino de la organización hacia un nuevo horizonte.

El mercado, especialmente, tras nuestras fronteras, está ayudando a crear esa sensación de urgencia. Clara muestra de ello, es, en el ámbito normativo, la Directiva 2014/24/UE del Parlamento Europeo y del Consejo de 26 de febrero de 2014 sobre contratación pública y por la que se deroga la Directiva 2004/18/CE. Por la vía de los hechos, prácticamente todo proyecto relevante es desarrollado bajo esta metodología. En España, aunque más lentamente que en el mundo anglosajón, ya no son pocos los ejemplos de proyectos han sido desarrollados bajo el paraguas de BIM a requerimiento del cliente.

Una vez generada la necesidad de cambio, el segundo paso es la creación en la organización de un equipo de lidere el proceso de implantación. El BIM Implementation Team (BIT) debe ser un equipo con unas características muy determinadas. No debe ser muy numeroso, integrado por personas dotadas de habilidades complementarias, intensamente comprometidas con la misión encomendada, con un enfoque de trabajo común y orientados de forma esencial hacia el resultado, de cuyo logro al igual que del fracaso se sienten mutuamente responsables.

Este equipo debería estar compuesto por: un líder con autoridad y potestad reconocida, con gran capacidad de motivación y perfecto conocedor tanto del negocio como de los entresijos de la Organización, uno o dos mandos intermedios que actúen en representación de aquellos departamentos cuyas operaciones se verán directamente afectadas por los cambios introducidos, y una corta representación de aquellos técnicos que siendo los ejecutores finales de los procesos sufren de modo directo una alteración  en su trabajo diario.Estos últimos son tradicionalmente los que más resistencia muestran al cambio.

Acto seguido, este equipo motor del cambio deberá comenzar a trabajar. La tercera fase del proceso se centra en redefinir la misión de la Organización y formular un plan estratégico de implantación que contemple las implicaciones de BIM en la estrategia de la empresa, concrete los usos BIM (modelado, identificación de colisiones, control y verificación de la construcción, gestión de activos, mantenimiento, gestión de espacios…), los niveles de desarrollo pretendidos así como la cantidad y calidad de la información que dichos usos van a requerir, identifique los procesos que se van a ver afectados, diseñe un plan de desarrollo de competencias (técnicas y transversales) del personal de la empresa y, finalmente, estudie la infraestructura que dará soporte a todo ello.

La cuarta fase es inherente a la tercera y condición sine qua non para su éxito. El cuarto paso consiste en la implicación del mayor número de miembros de la Organización. La correcta formulación y posterior ejecución del plan estratégico de implantación solo es posible mediante la creación de equipos de carácter más operativo que bajo el liderazgo del BIT desarrollen los 6 elementos indicados (estrategia, usos, procesos, información, competencias, infraestructura). De este modo, los implicados en la transformación de la empresa aumentan, tejiendo una red que va integrando a más miembros y cuyas relaciones son cada vez más interdependientes.

El siguiente peldaño a subir es fundamental para evitar la quiebra del proceso. Todo proceso de cambio requiere resaltar y recompensar los éxitos que se van logrando. Son muchos los obstáculos que hay que salvar, por ello, mantener el nivel de motivación y compromiso de los miembros de la organización es fundamental.

De igual manera, resulta esencial eliminar todo obstáculo, estructural, material o personal que impida el progreso. Las personas que se oponen al cambio suelen gozar de una gran capacidad de contagio. Es un peligro que hay que evitar.

Por último, una vez alcanzado el cambio es preciso que éste arraigue, que no se convierta en una situación pasajera. Los nuevos procesos y modelos de conducta deben consolidarse. Esto solo es posible mediante su tozuda puesta en práctica y una constante revisión de los mismos en busca de espacios de mejora. Así mismo, la interdependencia de BIM con la innovación tecnológica impone un perenne afán de aprendizaje.

Los beneficios que BIM aporta en todas y cada una de las fases que componen el ciclo de vida de la edificación ya han sido comprobados. BIM permite mejorar la eficiencia operacional del agente y aporta valor al cliente. Por ello, una adecuada implantación de la metodología BIM otorgará a la empresa que la lleve a cabo una clara ventaja competitiva.

 

 

Artículo escrito por: Fernando Igual.Profesor de Management Skills en el Master BIM de IDESIE Business School