Teatro contemporáneo: La reinvención de la arquitectura teatral en la creación de nuevos espacios escénicos no convencionales

Por Ana Parra Sánchez, alumna del MBIM.


“Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad.”

Julio Verne

Siempre he creído que la arquitectura y el teatro están directamente relacionados. La arquitectura crea espacios, escenarios y, cuando los usuarios entran a formar parte de ellos, escenas. Todo aquello que podemos ver en un teatro.

Sin embargo, el teatro va más allá. El teatro puede crear mundos. Todo aquello que nos imaginamos puede suceder encima de un escenario. Se puede cambiar el concepto del tiempo, se puede detener. Una historia, o varias al mismo tiempo. Lugares imposibles, estáticos, dinámicos… da igual, slo tienes que imaginarlos. El teatro lo hará realidad.

Debe de ser una experiencia muy satisfactoria poder crear tu propio mundo. Poder construir cualquiera de tus sueños. Con esta idea, el mundo del teatro se ha ido desarrollando a lo largo de la historia, así como sus espacios de representación.

El arte, el teatro, va a continuar experimentando, reinventándose… y es responsabilidad de los arquitectos comprender estos nuevos lenguajes de comunicación, así como sus necesidades espaciales, para llegar a diseñar un espacio escénico óptimo, adaptado a las necesidades de la representación.

Reglas de la representación, las encargadas de ordenar el espacio

“El espacio absoluto tomado en su naturaleza, sin relación a nada externo permanece siempre similar e inmóvil.”

“El espacio relativo es una dimensión o medida móvil del anterior (el espacio absoluto), que nuestros sentidos determinan por su posición con respecto a los cuerpos, y que el vulgo confunde con el espacio inmóvil.”

Principio Mathematica / Isaac Newton

El espacio relativo de Isaac Newton / Dibujo de la autora

Según Newton, la posición de un objeto se define por su relación espacial con otros cuerpos, siendo, cada uno de éstos, un sistema de referencia. Este hecho presupone la existencia de un espacio donde se sitúan los objetos.

El espacio permanece en su lugar, es inamovible. Sin embargo, la percepción del espacio depende de la posición desde la que se mire, el sistema de referencia que se tome.

Extrapolando estos términos al mundo de la representación, en la puesta en escena existe siempre una referencia espacial y, en función de la posición que toma con respecto a esta referencia, el espectador tiene una percepción u otra del actor.

No es lo mismo el patio de butacas que un palco. Mirar desde abajo al actor que situado a la altura de los ojos. Situarse tras la cuarta pared que percibir la obra en el mismo escenario.

Conforme a esta definición, el espacio no es inamovible e inmutable, sino que es cambiante y definible según los distintos casos.

En el arte escénico el espacio evolucionó en los diferentes momentos de la historia del teatro en cuanto al lugar de su representación. Este espacio, por tanto, se establece en función de lo que se quiera mostrar al espectador, de los contextos tanto histórico como dramático.

¿Qué pasa si espacio escénico, espacio teatral y edificio escénico se fusionan en un mismo conjunto?

Áreas de representación espacial / Dibujo de la autora. Ref: Imagen escénica. Gabrio Zapelli

La tradición identifica el marco teatral con el límite del escenario, el umbral entre escenario y sala que enmarca el espacio de representación.

Sin embargo, el marco teatral no siempre es referible a un edificio arquitectónico, a un límite físico, sino a una convención establecida entre ejecutante y espectador, emisor y receptor… Un “contrato” entre un “productor” y su “público”.

Existe, por tanto, al mismo tiempo un espacio real y un espacio virtual, referido tanto al espacio escénico como al conjunto del edificio, pudiendo llegar a ser éstos el mismo. Es decir, el edificio escénico (real o virtual) coincide con el espacio escénico.

La representación se compone del espacio escénico, del espacio físico (edificio arquitectónico) y del lugar que será el “marco” del espacio teatral, aquel propuesto por el texto dramático, imaginado por el autor para la puesta en escena.

Ahora, imaginemos que el espacio teatral propuesto por el autor coincide con el espacio escénico en el cual se lleva a cabo la obra, es decir, no existe un límite físico real entre escenario y sala. Y, del mismo modo, como se ha mencionado anteriormente, este mismo espacio escénico es también coincidente con el edificio escénico.

Las definiciones de teatro como lugar de representación y como espectáculo representado son, del mismo modo, un mismo término.

La definición variable de espacio escénico en función de las innovaciones artísticas surgidas a lo largo de la historia

“¿Y quién sabe?, quizá lleguemos, tras un periodo de transición, a fiestas majestuosas en las que todo un pueblo participe, en donde cada cual exprese su emoción, su dolor y su gozo y donde nadie consienta seguir siendo un espectador pasivo. Entonces, el actor dramático triunfará.”

Adolphe Appia

Reinterpretación del espacio escénico / Dibujo de Adolphe Appia

Se considera espacio escénico al complejo arquitectónico total en el cual se ubica el espectáculo. Esto no quiere decir que tenga que ser estrictamente un lugar cerrado, la imagen icónica que, por tradición histórica, viene a nuestra mente cuando pensamos en la palabra teatro. Es más, la propia historia nos ha enseñado cómo pueden llevarse a cabo representaciones en espacios improvisados. Un ejemplo de ello es la “Commedia del Arte” o “Commedia al’improviso”, que se representaba en las plazas de los pueblos. Sin embargo, este espacio es, al igual que el edificio teatral, un volumen determinado, enmarcado por las características arquitectónicas del entorno.

Por consiguiente, se deduce que para que exista un espacio escénico, es necesaria una representación, una puesta en escena, un diálogo entre actor y espectador. De este modo, se distingue entre espacio real y espacio virtual, considerando al primero como espacio físico, el edificio arquitectónico, sin temporalidad; y, al segundo, al espacio temporal, donde la historia es contada, el edificio ideal.

A lo largo de la historia la definición de espacio escénico era aquella del espacio real. Es Adolphe Appia quien revoluciona el concepto de espacio escénico, pues introduce a su definición este concepto de temporalidad. Convierte así el espacio escénico en una entidad espacial neutra en la que se dispone el lugar de la acción escénica y unas determinadas relaciones con los espectadores que la contemplan.

Mediante esta temporalidad, a la cual Appia denominaba “ritmo”, introduce al hombre dentro de la definición de espacio escénico. Juega con las relaciones actor-espectador a través de la reinterpretación de este espacio.

Como bien se ha citado anteriormente, con su juego actor-espectador, plantea un modelo en el que los papeles se intercambian, pasando el público a formar parte de la obra mientras el actor contempla su intervención.

Clasificación de los espacios escénicos en función de la relación actor-espectador

– CRIADO: Señor.

– DIRECTOR: ¿Qué?

– CRIADO: Ahí está el público.

– DIRECTOR: Que pase.

El público / Federico García Lorca

Se concluye que el espacio escénico se basa en la relación entre los actores y el público. La evolución de esta relación va de la mano de la transformación de los espacios. Se representa de una forma concreta porque se tienen espacios determinados, y se construyen espacios concretos para poder representar de una forma determinada.

Así, a lo largo de la historia encontramos infinidad de lugares dedicados a la representación, comenzando desde los teatros griegos y romanos, el teatro a la italiana, teatro isabelino…hasta finalizar en auditorios o salas multiusos alternativas.

Se obtienen, por consiguiente, un número incontable de escenarios, cuyas diferencias se establecen en función de la situación de los elementos escénicos: escenario, corbata o proscenio, hombros, foro, chácena…; tipo de teatro a representar; aforo; etc.

Sin embargo, considerando únicamente este principio básico que determina el espacio escénico (la relación actor-espectador), la categorización de los diferentes escenarios se resume en cuatro:

  • Escenario de proscenio: El proscenio es la parte del escenario más cercana al patio de butacas y, por extensión, un escenario de proscenio es aquel que queda enfrentado al público. Un escenario de proscenio es, por tanto, aquel que tiene espectadores solo por uno de los lados.
  • Escenario circular o de arena: Se trata de un espacio totalmente rodeador por el auditorio, en el que actores se encuentran rodeados por el público en un ángulo de 360º.
  • Escenario de travesía: El escenario ocupa un espacio central alargado y en sus laterales queda el público enfrentado.
  • Caja negra: La distribución del público y los actores es aleatoria, se mezclan entre ellos. Por lo general, actores varían sus posiciones distribuyéndose por toda la sala, ofreciendo perspectivas diferentes en función de la situación del espectador y del segundo de la representación.

 

Tipos de escenarios / Dibujo de la autora

Existen tipologías edificatorias que reproducen cada uno de estos escenarios. Estos edificios fueron diseñados para albergar un tipo de representación en particular. Aunque diferentes, cada uno con sus características propias, todos ellos se definen como convencionales. Pero, ¿qué pasaría si nos saliésemos de lo que denominamos convencionalismos? Imaginemos una obra que combine todos estos escenarios en un mismo espacio, una obra en la que el dinamismo no se encuentre únicamente entre los espectadores, sino también entre el público. Una obra no convencional, con su respectivo no convencional espacio de representación.

¿Qué es un espacio escénico no convencional? ¿Cuál es la diferencia con los convencionales? ¿Dónde se establece el límite entre uno y otro?

“Convencional: 1. Perteneciente o relativo al convenio o pacto. / 2. Que resulta o se establece en virtud de precedentes o de costumbre. / 3. Dicho de una persona, de una actitud, de una idea, etc. poco originales y acomodaticias. / 4. Dicho de un acto, de una costumbre, de una indumentaria, etc. que se atienen a las normas mayoritariamente observadas.”

Diccionario de la Real Academia Española

Cuando se habla de un objeto, persona o una situación “convencional” se está haciendo referencia a la noción de convención, de que aquello de lo que se está hablando sigue las convenciones establecidas para tal caso.

Todo objeto, persona o situación cuyas convenciones no son conocidas, ya sea porque estas no han sido establecidas o por puro desconocimiento de las mismas, es considerado no convencional.

En la actualidad existen muchos tipos de teatros considerados como no convencionales, en primer lugar, porque no existe un término específico que los defina, un término que parta de una convención. Se toman diferentes términos en función de la representación: “teatro alternativo”, “teatro de proximidad”, “teatro de inmersión”, “performance”, etc. En cualquier caso, si el director quisiera acuñar otro nombre para nombrar a su representación, bien podría. Por otro lado, el desconocimiento general de este tipo de representaciones las sitúa, del mismo modo, dentro del no convencionalismo.

Por supuesto, no todo el mundo estaría de acuerdo con esta categorización. Habrá quienes conozcan de antemano estos teatros y nieguen la pertenencia a lo no convencional.

No existe, por tanto, un límite entre lo convencional y lo no convencional. Todo concepto ha sido, es o será una de las dos cosas. Pues toda aquella novedad será no convencional hasta que se vuelva común, conocida… Es decir, hasta que se haya establecido un pacto que la sitúe dentro de lo convencional.

Dentro de la arquitectura, este pacto se establece cuando se da una forma específica a una idea. Cuando, como se ha mencionado anteriormente, se establece una tipología definida, con un nombre determinado. ¿Es, por tanto, el hecho de que no exista un edificio específico el que continúa categorizando un tipo de teatro que ya desarrollaba Adolphe Appia en 1900 dentro de la alternatividad y los no convencionalismos? La respuesta parece evidente. Entonces, ¿por qué no se ha creado aún?

El “Total Theatre” y el “Endless Theatre” de Walter Gropious y Frederich Kiesler, dos tipologías surgidas de un mismo concepto.

“El arquitecto de un teatro tiene la misión de hacer el mecanismo escénico tan impersonal, manual y variable como para que en ningún momento puedan descubrirse las huellas de determinado director artístico, dando así margen a que se desarrollen naturalmente las diversas interpretaciones.”

Walter Gropious

“El teatro está muerto. Nosotros queremos ofrecerle un espléndido funeral.”

Frederich Kiesler

Durante el periodo de entreguerras, grandes figuras como Walter Gropious y Frederich Kiesler ya intentaron dar forma a estas nuevas ideas con sus “Total Theatre” y “Endless Theatre”. Con este teatro todos los elementos presentes en escena fueron reemplazados, todos los recursos exprimidos y todos los principios cuestionados y reformados. Partía de la base de que el espectador no podía ser un elemento pasivo, sino activo.

Frederich Kiesler hablaba del concepto de escenario como espacio para encontrar las demandas de la acción y no como partitura de fondo. Hablaba de una “cuarta dimensión como reflejo de la voluntad del actor. Voluntad que produce una emoción en el espectador dentro de un marco de carácter metafísico.”

A raíz de este concepto, el Endless Theatre de Kiesler consistía en un inmenso elipsoide de revolución, en el centro del cual un sistema de plataformas móviles giraba alrededor del centro del escenario como si fuera una red de un diagrama de fuerzas rotacional en un escenario en perpetuo movimiento. Este espacio se complementaba con un segundo escenario en espiral que consistía en unas rampas que conducían hasta el techo.

Endless Theatre de Frederich Kiesler / Dibujo de Juan Ignacio Prieto

Walter Gropious tenía como punto de mira producir un teatro-instrumento muy perfeccionado desde el punto de vista de la técnica, al mismo tiempo que variado y capaz de satisfacer las pretensiones de los diversos directores artísticos en cuanto a los cambios escénicos. Con el añadido de que el espectador participase activamente en el movimiento escénico.

Propone con esta idea su proyecto de Teatro Total, un espacio ovalado en el que se pueden realizar en la misma representación escenas ejecutadas en un tablado alto, en el proscenio o en la arena circular, e incluso trabajar simultáneamente en varios de dichos escenarios.

Total Theatre de Walter Gropious / Dibujo de Juan Ignacio Prieto

Ninguna de estas dos ideas, sin embargo, pasó a desarrollarse. Quizá la idea que los arquitectos intentamos perseguir en la creación de espacios escénicos adaptados a los nuevos conceptos de teatro sea más compleja de lo que nos habíamos planteado. Y quizá, su solución, de manera contraria, sea más simple a las propuestas de Gropious y Kiesler.

Una nueva tipología: el teatro sin forma

“El espacio escénico es relativo, no está definido, es cambiante. El espacio escénico es la relación establecida entre actores y espectadores, es un contrato entre emisor y receptor, es el lanzamiento de un mensaje que busca ser escuchado. El espacio escénico busca dar sentido a la obra y, con este objetivo, puede ser controlado a través de la arquitectura.”

El problema al que nos enfrentamos los arquitectos a la hora de intentar dar forma a un nuevo espacio de representación adaptado a los requisitos actuales es que, a día de hoy, todo vale. La búsqueda final es la transmisión de un mensaje. Los medios para transmitirlo son infinitos. Se trata de un teatro que pone en valor todos los sentidos.

Se podría decir que esta reinvención nos lleva a un teatro sin forma, en lo que a espacio físico se refiere, pues el espacio escénico es variable en función de la obra de teatro a representar, así como de la puesta en escena establecida.

Entonces, ¿cómo formalizar una nueva tipología teatral cuya característica principal es que no tiene una forma determinada?

Puede que simplemente sea abrir más la imaginación. A un niño puedes darle una simple pieza geométrica y, sin necesidad de explicarle qué es esa pieza, es capaz de encontrar infinitas oportunidades de juegos con ella.

Aquí, nosotros, los arquitectos adultos, tenemos la responsabilidad de crear esa pieza, simple, perfecta, que nos de infinitas posibilidades, una infinidad de espacios, de escenarios, de escenas. Infinidad de sensaciones. Un espacio, por tanto, variable, pero a la vez sencillo. Un espacio capaz de reinventarse.

Teatro sin forma / Dibujo de la autora